Slitting o niveladora: cómo saber cuál necesita su proceso
Dos servicios que suenan parecido y resuelven problemas distintos. La regla para decidir cabe en una pregunta: ¿su máquina come hoja o come rollo?
Casi todas las semanas llega una solicitud que dice «necesito cortar lámina» y nada más. Es una petición perfectamente razonable, pero no alcanza para cotizar, porque en un centro de servicio hay dos maneras muy distintas de cortar y cada una entrega un producto diferente.
La forma rápida de decidir es mirar la máquina que va a recibir el material, no el material en sí.
La pregunta que resuelve el 90 % de los casos
¿Su equipo se alimenta de hojas sueltas o de un rollo continuo?
- Si alguien coloca hoja por hoja en la prensa, o si el material entra a una dobladora, a una cortadora láser o a una mesa de trabajo, usted necesita niveladora, que en inglés se llama cut to length.
- Si su equipo tiene un desenrollador y jala material sin parar —prensa progresiva, roladora de perfiles, formadora de tubo, línea de fleje—, usted necesita corte a rollo, que en inglés se llama slitting.
Todo lo demás (calibre, material, acabado) es igual de importante para la cotización, pero no cambia cuál de los dos servicios está pidiendo.
Qué hace realmente una línea niveladora
El rollo llega con dos vicios heredados del proceso de laminación y del enrollado: memoria de curvatura y ondulación de orilla. La memoria es la tendencia del material a volver a enroscarse; la ondulación es el resultado de que las orillas del rollo se estiraron distinto que el centro.
La niveladora ataca los dos al mismo tiempo. El material cruza un tren de rodillos que lo flexiona alternadamente por arriba y por abajo, con una penetración que se va reduciendo. Cada flexión lleva a las fibras del acero más allá de su límite elástico, de modo que al salir ya no recuerdan de qué lado estaban enrolladas. Al final de la línea, la cizalla corta a la longitud programada.
Lo que sale es una hoja plana, escuadrada y estable. Y esa estabilidad es la que después se paga sola:
- El troquel recibe material que no se abre ni se tuerce al soltarlo.
- El alimentador no se atasca porque la hoja está pandeada.
- Las piezas formadas repiten medida entre la primera y la última del lote.
- La soldadura no pelea contra separaciones que aparecen porque la lámina no asienta.
Si su pieza sale bien de la prensa pero se deforma después, revise la planicidad de la hoja antes de tocar el troquel. Muchas veces la culpa no es del herramental.
Qué hace realmente una línea de corte a rollo
En el slitting el rollo nunca deja de ser rollo. Se desenrolla, cruza un juego de cuchillas circulares montadas en dos árboles y se vuelve a enrollar convertido en varias cintas más angostas, cada una con su propio ancho.
Las cuchillas no cortan por presión bruta: cortan por cizalla, y la holgura entre la cuchilla superior y la inferior es lo que decide si el corte sale limpio o deja rebaba. Esa holgura se ajusta por espesor y por material. Un acero de 0.5 mm y uno de 3 mm no llevan el mismo juego, y un inoxidable no lleva el mismo juego que un galvanizado del mismo calibre.
Hay dos defectos que hay que vigilar de cerca:
Rebaba
La rebaba es el pequeño labio de material que queda en la orilla cuando la holgura es excesiva o la cuchilla ya está desgastada. Se siente al pasar el dedo (con guante) y trae tres consecuencias: es riesgo de corte para el operador, desgasta el herramental aguas abajo y estorba en soldadura y en recubrimiento, porque la punta afilada no retiene pintura.
Telescopiado
Es cuando el rollo reenrollado se desplaza lateralmente y las vueltas salen escalonadas, como un telescopio. Pasa cuando la tensión de reenrollado no es pareja o cuando la separación entre cintas no está bien calzada. Un rollo telescopiado no alimenta bien: se traba en el desenrollador del cliente y hay que descartar las primeras vueltas.
Cuándo la respuesta es «los dos»
Es más común de lo que parece. Un fabricante de gabinetes puede necesitar hoja plana para las tapas y cinta angosta para los refuerzos que salen de una roladora. Si los dos cortes se piden del mismo material y del mismo calibre, hacerlos en la misma planta tiene una ventaja que no está en el precio: el rollo se aprovecha mejor, porque el sobrante de un ancho puede convertirse en el otro producto en lugar de volverse chatarra.
Lo que conviene mandar al pedir cotización
Con estos seis datos se cotiza en firme y no hace falta la ida y vuelta:
- Material y recubrimiento (GI, EG, CR, HR, aluminio, inoxidable).
- Espesor en milímetros o en calibre.
- Ancho de entrada del rollo, si ya lo tiene.
- Medida de salida: ancho de cinta, o ancho y largo de hoja.
- Cantidad, en piezas, toneladas o rollos.
- Fecha en la que lo necesita en su planta.
Si le falta alguno, mándelo de todas formas. Es preferible una cotización con un supuesto anotado que una semana perdida esperando el dato completo.
¿Necesita cotizar un corte así? Mándenos material, calibre y medida.
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